Pastoral: Entre el ideario y la pedagogía.
Por Marcelo Neira.
"Los nuevos parámetros valóricos en la sociedad, la crisis de la iglesia católica, la transformación de la educación y las migraciones masivas, agregan nuevas condiciones para el aporte de una pastoral que atraiga, contagie y despliegue el entusiasmo de la fe".
¿Cómo se vinculan pastoral y pedagogía?
Ambas suponen acciones educativas que se desarrollan a partir de la relación de un maestro con sus discípulos. Ahora, para el caso concreto de cualquier colegio católico puede darse una articulación virtuosa de ambos caminos, pues la gestión pedagógica de aula refiere a un despliegue de saberes y experiencias según el currículum establecido y la gestión pastoral se sitúa como el espacio donde los estudiante pueden hacer una síntesis creyente de esos saberes y experiencias.
Este ejercicio de despliegue y síntesis favorece mucho el logro de aprendizajes significativos.
¿Cómo adaptar la pastoral a los intereses adolescentes?
Detrás de la gran variedad de intereses e inquietudes de los adolescentes hay dos grandes búsquedas: calidad de vida y sentido de la vida. Puede haber también en muchos estudiantes una mezcla de ambos deseos. La pastoral debe saber leer esta realidad para generar propuestas atingentes.La primera búsqueda sugiere que la pastoral sea una experiencia de acogida y valoración de la vida de cada joven tal como es, por muy dura que sea su realidad, apreciando lo cotidiano como el lugar donde se manifiesta toda la belleza y potencia de la fe.
La segunda búsqueda invita a la pastoral a convertirse en el espacio para compartir los sueños y legítimos anhelos de felicidad. Ambos tipos de intereses no son caminos excluyentes, pero es necesario reconocerlos y no dar nada por supuesto.
¿Cuánto pueden involucrarse los docentes?
Es preciso comprender que el saber religioso es también un saber pedagógico. El gran objetivo de la educación es la formación integral de los estudiantes y todo profesor debe favorecer las condiciones para que ello suceda. Tanto el Estado (LGE art.2) como la Iglesia declaran que el desarrollo de la dimensión espiritual es fundamental en este propósito. Por eso la escuela católica es un lugar privilegiado para que la fe sea comprendida como una experiencia que brinda cohesión y sentido a la educación.Es importante que todos los docentes puedan ser reconocidos como referentes, no sólo por la asignatura que manejan sino especialmente por la oportunidad que tienen los estudiantes de acceder a la sabiduría en un contexto de buen trato. El talante de una buena pedagogía es primordialmente testimonial.
¿Si un docente no es creyente?
El involucramiento de los profesores está muy determinado por la conciencia de cada persona en su distancia o cercanía con la fe.Muchos colegios apuestan por el profesionalismo docente, pero el tema es más delicado cuando se trata de creencias religiosas no compartidas. En este sentido es clave comprender que la confesionalidad no es una experiencia rígida ni estática. Todo lo contrario. Se trata de algo gradual y dinámico que se sostiene en una premisa fundamental: la religiosidad es una dimensión ontológica de la persona y se expresa de muchas maneras. Luego, la escuela también puede validar igualmente las formas explícitas e implícitas para compartir la fe. Por eso, tanto las prácticas religiosas específicas como el proceso de descubrir la propia religiosidad, tal vez difusa, forman parte importante de la formación integral de los estudiantes. En consecuencia, no se hace pastoral sólo hablando las cosas de la fe, sino que también siendo sencillamente un buen profesor.
Concluyendo
Al margen del debate social que se sostiene sobre si la religión pertenece más al ámbito privado o al público, todo lo que sucede en la escuela debe tener un sentidopedagógico y curricular. La realidad situada de los estudiantes no es un estorbo sino una variable importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. La religiosidad, declarada o no, forma parte de esta riqueza. Por eso la pastoral, además de ayudar a hacer síntesis de saberes, se articula como la instancia que posibilita en todos los miembros de la comunidad educativa el paso a una comprensión trascendente de la vida misma. Los grandes problemas del mundo actual no se solucionan con más política, más tecnología ni más crecimiento, sino con el rescate del sustrato espiritual de las personas y los pueblos. En eso, las escuelas tienen mucho que aportar. ©

