Cerrando ciclos
Por Carolina Román
¿Por qué es tan importante cerrar adecuadamente los ciclos? Porque un buen balance permite avanzar otra vuelta en el espiral del propio desarrollo docente. Te preparamos tres buenas prácticas docentes esperando que alguna te resulte útil.
Pensamiento crítico
Habitualmente se trabaja sobre el pensamiento crítico enfocado en el desarrollo de los estudiantes, pero en los cierres del año educativo todos los docentes merecen aplicar esa competencia en su propio beneficio.
Para reflexionar sobre lo que se ha hecho en el año, una buena práctica es enfocarse en tres aspectos centrales de cada actividad didáctica importante:
- Foco cognitivo de los estudiantes: Se cumplió el objetivo, los estudiantes aprendieron, pueden aplicar los contenidos en diferentes contextos.
- Foco actitudinal de los estudiantes: Disfrutaron las actividades, la participación y motivación fueron adecuadas.
- Foco en el bienestar docente: La actividad resultó interesante de dirigir, fue percibida como reveladora o desafiante, los esfuerzos de imaginación y planificación fueron compensados.
Para que una actividad sea considerada exitosa debieran relacionarse armoniosamente estos tres focos. Con el fin de lograr una mirada más rápida y simple la buena práctica recomienda clasificar cada foco asignándole uno de cuatro colores posibles:
Verde: Logros similares a los esperados, la actividad es replicable.
Amarillo: Hubo algunas dificultades de implementación que pueden corregirse.
Naranjo: El resultado fue “reguleque” y es necesario redefinir ciertos pasos, tiempos o medios.
Rojo: El resultado distó mucho de lo esperado y el objetivo debe alcanzarse de otro modo.
Cualquiera de los tres focos (cognitivo, actitudinal o docente) que obtenga un “rojo” exige una revisión de toda la actividad.
Por ejemplo, aunque los alumnos se motiven y aprendan, si la actividad le resulta tortuosa al docente (cualquiera sea la causa) debe ser rediseñada para lograr un adecuado bienestar emocional de quien dirige al grupo de estudiantes.
Si el pensamiento crítico en la educación es un tema que te interesa especialmente(1) te ofrecemos un enlace a un texto sugestivo.
Temas difíciles.
La mayoría de los docentes tenemos temas preferidos y temas a los que les escapamos, aunque podamos dominarlos teóricamente.
Pero a veces no tenemos opción y debemos lidiar con materias o enfoques que no elegiríamos espontáneamente. Esta buena práctica consiste en pedir ayuda, evitando desconocer que realmente el tema no nos gusta.
Ya sea por Internet, por referencias o con un colega del mismo establecimiento, siempre existen recursos para hacer más digeribles los temas a los que no les hallamos buen sabor.
La historia como anécdotas de un relato de aventuras; las matemáticas como tiempo, espacio, y parámetros que abarcan mucho más que números; el lenguaje como una poesía de amor a quien sea... Hoy existen y son alcanzables a través de internet especialistas en hacer apasionante lo aparentemente forzado. Sólo hay que salir a buscarlos para evitar sufrir la clase y agregar más estrés a la presión cotidiana que sufrimos todos los docentes.
La clave es justamente saber pedir ayuda -que no es motivo de vergüenza ni descalificación-, y el fin de año es un buen momento para detectar los temas difíciles del año que pasó y dedicarle algo de tiempo a la búsqueda de ayuda si esos temas seguirán vigente el próximo ciclo.
Despedirse.
Probablemente los momentos de la actividad docente más intensos emocionalmente son las despedidas de fin de año. Sin embargo, en muchos casos se les asigna poco espacio a las emociones entre los apuros y corridas detrás de infinitos detalles y tareas.
Alguien dijo que educar es enseñar a separarse de las cosas, recorrer de manera consciente las transiciones, saber decir adiós a tiempo.
Otra buena práctica para cerrar ciclos es despedirse expresando las emociones del momento y ayudando a los demás a expresar las suyas, en algo parecido a un balance emocional explícito (qué te dejo y qué me llevo), que facilite cerrar ese ciclo para aprestarse sin deudas a comenzar el siguiente.
Algunas personas pueden tratar de evitar la despedida para no sufrir, pero anestesiarse es un mal ejemplo y además, al evitar el dolor, también se evita el placer.
No todas las despedidas son amorosas. A veces algunas son menos dulces, pero también es saludable cerrar ese ciclo de manera justa, admitiendo lo que no se logró en esa relación y que tal vez en otro momento u otra vuelta de la vida pueda lograrse. ©
(1) Montoya, J.I. Acercamiento al desarrollo del pensamiento crítico… Fundación Universitaria Católica del Norte .

