Por Marcelo Neira D. Se dice que la Ley de Inclusión en Chile, promulgada en 2016, ha tocado el corazón de la educación particular subvencionada por su famosa consigna de fin al lucro, a la selección y al copago. Pero eso ha sido lo más mediático porque uno de los principales componentes de la ley es la importancia del proyecto educativo institucional (PEI). El PEI es como la huella digital de cada colegio, donde señala sus principios y propósitos fundamentales. Este instrumento ayuda a comprender que toda educación es pública y particular a la vez, independiente de quien la provea. Es pública porque tiene un sentido público, en tanto derecho social, y es particular porque cada colegio puede hacer un aporte al bien común desde una particularidad determinada, como signo de la diversidad sobre la cual se sustenta la convivencia social. Esta particularidad está declarada en el PEI. Entonces para el caso de los colegios católicos, ese adjetivo “lo católico” debe en...